El Pensamiento

DEFINICIÓN Y ACTOS DEL PENSAMIENTO
El pensamiento lo conforman una tríada de elementos fundamentales: el lenguaje humano, las imágenes y los conceptos. El lenguaje humano es un sistema flexible de símbolos que permite comunicar ideas, pensamientos y sentimientos, desde el punto de vista de la práctica psicológica hasta la actualidad, la única manera de acceder a los pensamientos de un individuo es mediante su verbatum.  Cuando un individuo desea expresar una idea, lo primero que hace es pensar en la misma, selecciona las palabras y frases que la expresen y finalmente se emiten los sonidos, se hacen los gestos o se escribe lo que la constituye.


Por su parte las imágenes, son representaciones de experiencias sensoriales, mediante una imagen se pueden evocar olores, sabores, escuchar sonidos, visualizar, etc. Para ejemplificar eso pensemos un momento en Simón Bolívar; generalmente se asocia con frases como “Libertador”; “Guerra de Independencia”; “Héroe”; “Luchador”, no obstante a la vienen una serie de imágenes mentales asociadas a Bolívar: un caballo blanco, batallas en campos y sabanas, travesías por mares y montañas nevadas. Las imágenes permiten visualizar objetos, personas o situaciones que conocemos, también es posible evocar olores o sonidos, es posible afirmar entonces que los pensamientos se basan en el uso de imágenes sensoriales. Es importante acotar que no solo se visualizan las cosas para pensar en ellas, también es posible manipular y transformar esas imágenes mentales, en esto subyace la capacidad de abstracción que tenga un sujeto, por ejemplo para desarrollar teorías de la física cuántica o crear objetos partiendo de su propia imaginación.

Entre tanto los conceptos, podemos afirmar que son categorías mentales que sirven para catalogar o clasificar personas, objetos o eventos, por ejemplo: animales, plantas, minerales, rápido, fuerte, alto, etc. La capacidad de poder formar conceptos contribuye a pensar de manera más eficiente en nuestro entorno y la interrelación existente. Además, los conceptos permiten dar un significado a las nuevas experiencias, es decir, no se van formando nuevos conceptos con cada experiencia sino que se asigna la nueva vivencia a una categoría determinada.

PSICOPATOLOGÍAS DEL PENSAMIENTO 
      De acuerdo a Belloch, Sandín y Ramos (1995), existen una serie de trastornos formales del pensamiento, el juicio y las creencias de los cuales se pueden mencionar los siguientes:

Trastornos Formales
1.    Trastornos del Curso del pensamiento:
Ø  Fuga de ideas y aceleración (taquipsiquia)
Ø  Inhibición, demora o retardo del pensamiento (bradipsiquia)
Ø  Circunstancialidad
Ø  Perseveración
Ø  Pensamiento divagatorio.
Ø  Disgregación
Ø  Bloqueo o interrupción
Ø  Incoherencia
Ø  Pensamiento ilógico
2.    Trastornos de la Forma del pensamiento:
Ø  Trastornos de asociación, condensación, desplazamiento y uso inadecuado de símbolos.
Ø  Incoordinación o asíndesis, interpenetración, fragmentación, sobreinclusión, pensamiento metonímico
Ø  Transitoriedad, descarrilamiento, sustitución, omisión
Ø  Fusión o desconexión
Ø  Simplismo

Trastornos del Contenido
Son trastornos referido a la posesión y al control del pensamiento, dentro de los que podemos destacar los siguientes:

  1. Alienación del pensamiento
  2. Inserción del pensamiento
  3. Difusión o transmisión del pensamiento
  4. Deprivación o retirada del pensamiento
  5. Ideas Obsesivas
  6. Ideas sobrevaloradas
  7. Pensamiento Mágico
  8. Delirios
     Dentro de los trastornos de pensamiento que tienen una fuerte posibilidad de generar un desequilibrio acentuado en el individuo están los delirios, que en líneas generales pudieran definirse como pensar saliéndose de los canales normales, traducido esto en términos llanos y sencillos, es un sinónimo de locura, sinrazón o desvarío. En términos prácticos, los delirios son juicios falsos o erróneos, de contenido imposible y que el sujeto mantiene con firme convicción, a pesar de la experiencia o de la presentación de pruebas irrefutables.
Los delirios tienen como características fundamentales que se mantienen con absoluta convicción, se experimentan como una verdad evidente por sí misma, con una gran trascendencia personal; no permiten que la razón o la experiencia los modifique; el contenido de los mismos es improbable o fantástico y por lo general, las creencias no son compartidas por el grupo sociocultural al que pertenece.



REFERENCIAS USADAS: 

     Belloch, A., Sandin, B. y Ramos, F. (1995). Manual de Psicopatología. Madrid, España: Mc Graw Hill.

     Gross, R. (1994) Psicología, la ciencia de la mente y de la conducta. D.F. México: Manual Moderno


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